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Samsung se rinde, adiós al Galaxy Note 7

Era de esperar que esto ocurriera. Finalmente, Samsung ha tomado la decisión de suspender la fabricación del Samsung Galaxy Note 7. Las diversas soluciones para intentar paliar que las baterías explotasen, dejando los móviles reducidos a cenizas, no han servido de nada. La multinacional coreana se ha dado por vencida y ha aceptado esta decisión asumiendo las graves consecuencias que esto conlleva, unas consecuencias que se traducen en pérdidas multimillonarias y un fuerte hundimiento bursátil. Después de esto, la marca asiática está más que nunca en entredicho y no sabemos si podrá recuperar algún día, la confianza de sus consumidores.

No podemos olvidarnos que desde que Samsung lanzó, allá por el 2011, el primer Note, ha habido un antes y un después. Con este celular se abría la era de los “phablets”. Apple había instaurado en sus primeros iPhones las 3,5 pulgadas de pantalla como el tamaño perfecto para la usabilidad, pero Samsung sacó el primer Note, un Smartphone de 5.3 pulgadas que caló perfectamente entre los usuarios e hizo que la empresa de la manzana se rindiera ante esta inesperada acogida de las grandes pantallas. Este primer “phablets” fue el primero de muchos otros, pero nadie podía imaginar que cinco años después unas baterías defectuosas iban a acabar hundiendo a la empresa coreana.

Galaxy Note 7

La eterna rivalidad con Apple ha sido la gran culpable de este desafortunado problema y es que Samsung solía presentar sus nuevos “phablets” a finales de septiembre, principios de octubre, unas semanas después de que Apple presentaría sus nuevos iPhones. Pero hace tres años, la empresa de Steve Jobs sacó a la luz el iPhone 6 Plus con una pantalla de 5.5 pulgadas. Esto creó un estado de nerviosismo en Samsung que decidió presentar sus terminales antes que su mayor competidor. Pero este año logró un récord y consiguió lanzarlo en agosto. Un tremendo error.

Los compradores no tardaron en hacerse con él, pero las denuncias no se hicieron esperar. Semanas después, los clientes empezaron a ver como sus nuevos terminales acababan reducidos a cenizas por la explosión de las baterías. En un principio, se pensaba que el problema era cuando el teléfono estaba cargando pero pronto se dieron cuenta que no. En las redes sociales empezaron a aparecer fotos de estos teléfonos calcinados cuando sus propietarios los llevaban encima, algo que ha llegado a producirles hasta quemaduras. Fue entonces cuando surgieron las sospechas de que Samsung se había saltado las pruebas de calidad para lanzar el nuevo Galaxy Note 7 a toda prisa.

La multinacional decidió entonces paralizar las ventas y reemplazar los dos millones y medio de móviles vendidos. Pero muchos de los usuarios ya no lo querían. La situación continuó agravándose hasta el límite de que algunas compañías aéreas obligaban a apagar el móvil en sus viajes. Algo que no sirvió de nada ya que durante un vuelo, el Note 7 de uno de los viajeros explotó.

Tras este suceso, el “phablet” de Samsung quedaba tan marcado que días después anunciaban en un comunicado la decisión de suspender su fabricación.

Desconocemos lo que la empresa coreana tendrá pensado para el futuro pero lo que sí sabemos es que este final no se lo merece nadie.

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